
La última jornada de la primavera en La Zarzuela se cierra con el triunfo de Faramir en la reaparición de El Gran Premio Ciudad de Madrid.
Tras trece años en el olvido, el Hipódromo de La Zarzuela volvió a recuperar ayer una de las mejores pruebas intergeneracionales del calendario hípico español: El Gran Premio Ciudad de Madrid. Una carrera, sobre 2.400 metros de distancia, en la que caballos y yeguas de tres años debían competir contra los ejemplares más curtidos.
La gran expectación que generaba esta cita entre los amantes del turf se tradujo en gradas abarrotadas y apostantes entregados. Nadie quería perderse un premio como éste, creado en 1919 con el fin de asemejarse a otros internacionales de gran renombre. Los participantes eran conscientes de ello y ofrecieron a los espectadores una carrera irrepetible.
Sin duda, Faramir, el único claro favorito, fue el ejemplar que arrancó más aplausos al cruzar la línea de meta en primera posición. Este caballo de cuatro años, de la cuadra Miranda, cumplió con todos los pronósticos logrando contener de punta a punta los ataques de Newango, que terminó segundo. Por su parte, Entre Copas completó el trío ganador gracias a su gran actuación.
Pero, ésta no fue la única gran carrera de la última jornada de la primavera en La Zarzuela. El resto de la mañana del domingo se completó con otros éxitos que generaron gran emoción entre los asistentes. Para abrir boca, Krilin y Bellaside firmaron un empate al cruzar juntos la línea de meta en el Premio Martorell. Más tarde, Cris Cross, con la monta de Antonio Gallardo, puso nombre al vencedor de la segunda prueba.
Además de estos ganadores, cabe destacar el triunfo de Kuwango que, con la monta de Grosjean, supo arrancar aplausos entre los asistentes al vencer con soltura en la tercera carrera de la mañana, reservada a ejemplares nacionales. También destacó la sorprendente actuación de Bolas Nuevas en el Premio Lototurf.