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Miércoles 17 de marzo de 2010
El dueño de un bar de Dos Hermanas acusó a uno de sus empleados de apropiación indebida, al enterarse de que éste había sido agraciado en un sorteo de Lotería Nacional.
El acusado, L.M.C., ya puede respirar tranquilo y descorchar una botella de champán para celebrar los 100.000 euros con los que fue agraciado, el 6 de octubre de 2007, en un sorteo de Lotería Nacional. Sin duda, un premio que haría feliz a muchos pero que a este andaluz le ha traído más de un quebradero de cabeza.
Su rocambolesca historia se remonta dos años en el tiempo, cuando L.M.C., encargado de un bar de la localidad sevillana de Dos Hermanas, fue acusado por su propio jefe de un supuesto delito de apropiación indebida. La causa: haber adquirido un boleto de Lotería Nacional, a pesar de que el dueño del establecimiento había “prohibido” a sus trabajadores participar en este tipo de juegos de azar.
Antes de la celebración del sorteo, el acusado depositó el importe del décimo en un recipiente del establecimiento destinado a tal efecto. No obstante, el sevillano realizó el pago sin que el titular del bar, M.M.C., tuviese conocimiento del mismo. Además, “el décimo del delito” correspondía a un billete de Lotería Nacional que M.M.C había adquirido para su posterior venta entre la clientela.
En el momento del sorteo, la totalidad de los décimos del billete se encontraban ya en manos de parroquianos del bar, a excepción de tres (el que había adquirido el acusado, sin el consentimiento de su jefe, y otros dos que se encontraban en poder del dueño del bar de la localidad de Dos Hermanas).
Nada más conocer el resultado del sorteo, M.M.C no lo dudó dos veces a la hora de acusar a su empleado de apropiación indebida de un boleto de Lotería Nacional premiado con 100.000 euros. Lo que desconocía el titular del local es que L.M.C. solía jugar habitualmente, a medias con otro compañero de trabajo, un décimo de la Lotería Nacional existente en el bar, pese a no estar autorizados a ello.
Todo esto le valió a L.M.C., además de un premio, una denuncia y más de un disgusto, ya que la Fiscalía solicitaba para él nada más y nada menos que dos años de prisión y una indemnización de 100.000 euros. Asimismo, la acusación particular pedía para el procesado seis años de cárcel y una compensación de 150.000 euros.
No obstante, para L.M.C. la pesadilla ha llegado a su fin, tras haber resultado absuelto por La Audiencia Provincial de Sevilla de los cargos presentados contra él. Al parecer, La Sección Séptima ha argumentado que no se aprecia ningún delito de apropiación indebida en la conducta del acusado.
Creo que, aunque muy tarde, la justicia ha puesto un poco de cordura en todo este lío.
Y que bar es ese? es para no ir nunca!!!! me imagino al de la serie "Aida".
Nos estamos poniendo al nivel de los yankis...