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Sábado 13 de marzo de 2010

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La Lotería en tiempos difíciles

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Las últimas guerras vividas en España afectaron a la vida cotidiana en todos sus aspectos, y la Lotería, aunque continuó celebrándose, también se vio alterada por las contiendas. Como veremos a continuación, invasores e invadidos continuaron promoviendo este juego durante la Guerra de la Independencia. También en la Guerra Civil, y durante diez meses, existieron dos Loterías Nacionales paralelas con sus sorteos ordinarios y extraordinarios, como el de Navidad o el de la Cruz Roja.

La Lotería y la invasión napoleónica

Al inicio de la Guerra de la Independencia coexistieron en la Península dos Loterías: la de José Napoleón, que operaba desde Madrid, y la del Gobierno de Cádiz.. El bando antinapoleónico celebró en 1809 su primer sorteo en Sevilla. A partir del año siguiente y hasta el final de la guerra, los sorteos se celebraron en Cádiz, salvo algunas excepciones.

En 1808 se celebraron en Valencia, después se trasladaron a Madrid a causa de la guerra, y en 1810 volvieron a la capital del Turia. La Junta Superior de Defensa del Reino resolvió que de los beneficios obtenidos con cada sorteo se tomarían 3.000 reales de vellón para conceder varias dotes a las doncellas pobres, huérfanas de padres que habían muerto en el frente. Tras la toma de esta ciudad en 1812, el mariscal francés Suchet dispuso que se retomasen los sorteos de la Lotería conforme a las antiguas leyes, y el nuevo Gobierno se comprometió a garantizar tanto los sorteos como los pagos.

El 23 de abril de 1812 los franceses celebraron en Valencia su primer sorteo en esta ciudad. Tuvo lugar en la Casa de la Audiencia, donde continuaron efectuándose hasta el 1 de julio de 1813. Cuatro días después de esta fecha, Suchet y sus tropas tuvieron que retirarse a Francia. Libre el país de las tropas napoleónicas, los Sorteos regresaron a Madrid y en los meses posteriores fue extendiéndose la venta de la Lotería Nacional a toda la península. Las dos Loterías, Primitiva y Nacional, convivieron hasta 1862.

La Lotería y la Guerra Civil

Más de un siglo después, en 1935, las ventas de lotería suponían un 1,1% del Producto Interior Bruto español, lo que equivalía a un 3% de los ingresos totales del Estado, una cantidad nada despreciable. Por eso, al igual que ocurrió durante la Guerra de Independencia en el siglo XIX, cada sector explotó su propia lotería.

La Lotería Nacional, al iniciarse la guerra española de 1936-1939, sufrió las consecuencias del conflicto bélico. Se adaptó a las mismas, y según se iba desarrollando la contienda, celebró sus sorteos en diversas capitales: Madrid, Valencia y Barcelona, dentro de la zona republicana, y Sevilla y Burgos en la entonces denominada por sus partidarios “zona nacional”.

La Hacienda, también desgarrada en dos, improvisó instrumentos mecánicos para que los sorteos siguieran en marcha, repartiendo suerte en los dos sectores combatientes durante los años desafortunados que duró el conflicto.
Lo curioso es que las dos se llamaban de la misma forma: “Lotería Nacional”. El porqué del nombre se debía a varias razones:

  • Los billetes de Lotería de los sorteos posteriores al 18 de julio de 1936 ya estaban impresos y distribuidos, de modo que cambiar la denominación no tenía mucho sentido en términos económicos.
  • En términos políticos tampoco era conveniente, pues un cambio de nombre podía entenderse como una forma de reconocimiento al otro.
  • Además, el término “nacional” de la Lotería tenía originalmente connotaciones progresistas, pues se denominó así desde el primer sorteo celebrado en Cádiz en 1812 para subrayar que no era “real” –del rey–, sino del pueblo.

La Lotería republicana

Los avatares de la Lotería Nacional republicana reflejan fielmente el empeño y los esfuerzos del gobierno para evitar, o al menos retrasar, lo que al final resultó inevitable. Al estallar la guerra hubo que reajustar sobre la marcha los planes de los sorteos ante la cantidad de devoluciones de billetes no vendidos o confiscados en el sector nacional. Aun así, se siguió con el calendario de sorteos previsto antes del inicio de la guerra.

La Lotería Nacional continuó funcionando normalmente en Madrid hasta que, a principios de noviembre de 1936, y ante la posibilidad de la caída de la ciudad en manos de Franco, el gobierno de la República, y con él el personal de Loterías, decidió trasladarse a Valencia, donde se reanudaron los sorteos. Allí continuaron los tres sorteos mensuales, con una excepción: el Sorteo Extraordinario a beneficio de la Cruz Roja, que debía haberse celebrado en Madrid el 14 de octubre de 1936, fue aplazado debido a sus bajas cifras de ventas, y se celebró en Valencia el 14 de enero de 1937. Ese año, el gobierno realizó tres sorteos mensuales, excepto en el mes de enero, que celebró cuatro –el de la Cruz Roja– pero la marcha de la guerra, que además de una pérdida de territorio implicaba también una mayor desconfianza hacia el valor de la moneda, obligó a ir reajustando el valor de la emisión. Así, si en 1936 la emisión del sorteo de Navidad alcanzó los 144 millones de pesetas, en 1937 sólo supuso cerca de nueve millones.

En Valencia los sorteos se celebraron en una amplia nave industrial, un antiguo almacén de tableros, situado en la calle Troya, que tenía una cabida para 2.000 personas. Para el sorteo de Navidad del 22 de diciembre de 1936 se confeccionó un dosel con una enseña roja, flanqueada por la bandera republicana y la senyera  valenciana. En ese sorteo se utilizaron los bombos de Madrid y actuaron de cantores los niños del Colegio Imperial de San Vicente Ferrer.

De diciembre de 1937 a enero de 1939 los sorteos se celebraron en Barcelona. El primero coincidió con el Extraordinario de Navidad y tuvo lugar en el local que ocupó el antiguo Lyon d’Or, un espacio de forma irregular, en el que la mesa de presidencia fue colocada frente a la puerta de entrada. Se emplearon también los bombos procedentes de Madrid. Como cantores actuaron los niños de la Casa de Asistencia Social President Maciá.

El último sorteo en la ciudad condal se celebró el 21 de enero de 1939, cinco días antes de la entrada de las tropas de Franco, y su lista de premios no llegó a publicarse. Tampoco se celebró el sorteo fijado para el 1 de febrero.

Durante el tiempo que duró la guerra –de noviembre de 1936 a enero de 1939– los servicios de la Lotería Nacional en la zona republicana dependieron de la Dirección General del Tesoro y Seguros. Como se limitó la zona de venta de Lotería con la división del país, todos los sorteos de esta Lotería quedaron reducidos, en su mayoría, a una sola serie.

Premios conciliadores

Hubo números, como el 16.244 y el 16.807, que salieron premiados el mismo año en ambos sectores. El 1 de marzo de 1938 en el sorteo de Barcelona –zona republicana–, el 16.244 obtuvo el tercer premio, de 20.000 pesetas, que se quedaron en aquella ciudad, y el 21 de noviembre de 1938, en el sorteo de Burgos, salió premiado ese mismo número con un segundo premio, de 90.000 pesetas, que tocó en Zaragoza.

El 2 de mayo de 1938, el 16.807 obtuvo el tercer premio en el sorteo de Barcelona, yendo a parar a Madrid las 20.000 pesetas. También este número repartió el cuarto premio del sorteo de Burgos –zona franquista–, celebrado el 1 de julio de ese mismo año; las 40.000 pesetas agraciaron a la localidad malagueña de Pizarra.

 

Loterías de Navidad 1936-1939

Año

Lugar del Sorteo

Números premiados con el Gordo

Importe del premio en pesetas

Poblaciones agraciadas

1936

Valencia

 05.287

30.000.000

Madrid

1937

Barcelona

 01.165

1.500.000

Alicante

1938

Barcelona

 22.655

3.000.000

Barcelona

1938

Burgos

 36.758

4.000.000

Málaga

1939

Madrid

 13.093

15.000.000

Madrid

 

La Lotería en la zona franquista

La historia de la Lotería Nacional en el bando franquista presenta la otra cara de la moneda, pues si al principio los republicanos tenían todo a su favor para sacar adelante su Lotería, en el otro sector la situación era más caótica.

Tras el levantamiento de julio de 1936, en muchos lugares donde triunfó la sublevación se organizaron rifas en beneficio de los combatientes. La improvisación y falta de control sobre estas rifas generaron un malestar entre las autoridades, que pronto intentaron regularlas, cuando no prohibirlas. Una forma de controlar estas actividades era la de promover grandes rifas con sorteos periódicos y bajo la supervisión de los militares. Entre éstas, quizá las más relevantes fueron la Lotería Patriótica de Zaragoza, de la que era responsable la Junta Recaudatoria Civil de Defensa Nacional de aquella ciudad, y la Lotería Patriótica de Sevilla, organizada por la Junta Municipal de Subsidios, cuyo último sorteo se celebró el 21 de abril de 1938.

En el caso de esta última, se celebró el 21 de diciembre de 1936 en el salón de actos de la Cámara de Comercio. El Ayuntamiento de Sevilla y la Junta de Obras del Puerto facilitaron los elementos que se empleaban, con lo que el sorteo pudo contar con dos bombos; debido al tamaño de los mismos se tuvo que arbitrar un procedimiento de extracción de bolas especial.

En una esfera se colocaron 20 bolas numeradas del 1 al 19 y otra bola con dos ceros, y en la otra 999 bolas numeradas del 1 al 999 y otra bola de tres ceros. Sacando una bola de la primera esfera y otra de la segunda, y uniendo las dos cifras se obtenía el número premiado, pues la combinación comprendía la totalidad de los 20.000 números que integraban el sorteo. Los números premiados lo fueron por orden de salida, y las bolas las cantaron los niños del Hospicio Provincial.

A fin de maximizar los beneficios con la sustitución de las pequeñas rifas locales por un sorteo de carácter nacional, el 13 de diciembre de 1937 se aprobó el restablecimiento de la Lotería Nacional. El primer sorteo estuvo constituido por dos series de 46.000 billetes cada una, al precio de 30 pesetas el billete, y se celebró el 1 de abril del año siguiente en Burgos, en el edificio del Colegio de los Hermanos Maristas.

Para el acto se utilizaron los bombos que usaba la Diputación de Guipúzcoa para los sorteos de amortización de la deuda, mientras que los billetes se imprimían en una empresa de artes gráficas de Bilbao. Los niños que ayudaron en la celebración eran internos del Hospicio Provincial y de la Casa Refugio Municipal de la ciudad.

En estas condiciones se celebraron en Burgos más de setenta sorteos hasta agosto de 1939, fecha en que volvieron a celebrarse en Madrid. El primero que se desarrolló con total normalidad se realizó en Madrid el 1 de agosto, con la curiosa peculiaridad de que los billetes, que se habían confeccionado con antelación, señalaban aún Burgos para su celebración .

*Información extraída de Boletín L.A.E.


Comentarios recientes

Hay
2009-12-21 21:16:39 Fràncisco Javier dijo:
Comentario 50041

Me gustaria saber si alguna vez salieron premiados los decimos: 23498 51369 37322

2009-11-07 15:41:38 josemaria dijo:
Comentario 37101

quisiera saber si asalido algunavez el numero de loteria 30571 gracias



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