
Un desempleado y una periodista californianos ganan 210 millones de euros en el Megamillions de Estados Unidos.
Un matrimonio de origen humilde, Jackie y Gilbert Cisneros, ganaron la pasado semana 210 millones de euros (266 millones de dólares) en el juego estadounidense Megamillions. La pareja californiana, formada por un desempleado y una periodista, ha ganado el octavo mayor premio de la historia del juego estadounidense.
El Megamillions, que se juega en 42 Estados de EE.UU., es un juego estilo al Euromillones europeo. Las reglas del juego consisten en seleccionar cinco cifras del número 1 al 56 (bolas blancas), y otro dígito, a elegir del 1 al 46 (bola dorada o Mega Ball). Cada apuesta tiene un coste de un dólar. Los números de la fortuna de los Cisneros fueron el 9, 21, 31, 36 y 43, y la bola dorada, el 8.
Gilbert Cisneros compró diez apuestas del juego en un take away de carne a la barbacoa. Prefirió que la apuesta fuese automática, y los números fueron obtenidos al azar. De hecho bromeaba diciendo que compró las apuestas “como postre”. Además, una casualidad hizo que los Cisneros fueran al restaurante donde compraron su apuesta y no al habitual de pollo frito: el precio del parking. El señor Cisneros cambió de parecer ya que no quería pagar un parking por ir a comprar comida, y probó suerte en otro restaurante de la zona. Y es que a causa de la crisis, tenían que controlar sus gastos.
Ese mismo martes por la noche, Jacki Cisneros fue a trabajar a la emisora de televisión local KNBC. Allí les llegó la noticia de que el bote de Megamillions había tocado en California, y su productor fue quien le puso sobreaviso, ya que había tocado en el área donde vivía. Así Jackie llamó a su marido para que comprobara sus boletos, y descubrieron que una de sus apuestas les había hecho multimillonarios. Eso sí, ella terminó su jornada laboral a las 8 de la mañana. Y fue entonces cuando le contó a su productor la buena noticia. Su cadena local contó en primera persona la fortuna de los Cisneros.
La periodista declaró a sus colegas de profesión que no dejará de trabajar, aunque sí podrán resolver sus problemas financieros, ya que su marido estaba en el paro; y se comprarán una gran casa, aunque aún no sabían dónde, porque ambos aseguraban sentirse “como un niño con zapatos nuevos”. Ahora, después de descontar la mitad de su premio en impuestos (dependiendo del Estado varía la cantidad), los Cisneros disfrutarán de su megapremio.