
Las historias de ilusión de algunos de los asistentes al sorteo de Navidad.
Dentro del salón de loterías iban llegando asistentes de distintas partes de España. Los más solicitados eran los familiares de los niños que iban a cantar en el Sorteo Extraordinario de Navidad de Lotería Nacional 2009 y las personas disfrazadas, que ponían una nota graciosa al salón. Todos ellos tenían una “ilusión” común por el sorteo de lotería de Navidad de este año.
Entre algunos de los asistentes se encontraba Celia, quien cantó en el sorteo en años anteriores y que acudía con toda su familia. “He estado cuatro años cantando la lotería, ya lleva dos años sin cantar”, nos contaba mientras añadía que “la experiencia cambia mucho de estar ahí arriba a verlo desde el salón. Pasas más nervios cantando pero desde aquí afuera disfrutas viendo a tus compañeros”. Su familia tiene una gran tradición cantando los números de la lotería, “una de mis hermanas cantó anteriormente, yo lo hice hasta segundo de la ESO”, que es cuando los niños dejan el colegio. Este año canta una de mis hermanas y el próxima año lo hará otra de ellas” nos explicaba, ilusionada por ver cantar a su hermana. Mientras, su madre, confesaba orgullosa que esperaba que su pequeña nieta “siga la tradición”.
Otro de los familiares, Julieta Moya, madre de una de las niñas que cantó “El Gordo” del 2008, atendía la multitud de entrevistas. Este año su hija, Ingrid Tapia Moya, volvía a cantar en la cuarta tabla, ella era la encargada de extraer las bolas de los números, aunque esta vez no hubo suerte. “El año pasado Ingrid estaba muy contenta y me decía ‘El año pasado fue la primera vez que canté “El Gordo” y lo saqué’”, nos explicaba expectante ante la salida de su hija. Aunque también nos explicaba que “para cualquiera de los niños será un momento muy emocionante cantarlo”.
También entre el público se encontraba la asistente más joven, un bebé de dos meses y medio, Carla, que estaba allí, ajena al barullo, con su madre, Mery y su abuela, Carmen. Para ellas era la primera vez en el sorteo, y Mery nos confesaba ilusionada que “es un regalo de Navidad, a mi madre le hacía mucha ilusión de toda la vida, siempre nos ponía de pequeños a ver la lotería ese día, y me pareció un regalo que este año que viniéramos tres generaciones de mi familia a verlo”. Carmen, la abuela, nos explicaba, ilusionada, que esperaba que saliera “el 10, porque es el día que nació mi nieta”.
Asistentes de toda España
Entre el público, hay muchos venidos desde distintas partes de España, que se desplazaron expresamente para ver el sorteo en directo. Es el caso de Juan y María, de Huelva, quienes decían con cierta timidez que “no sabemos si diríamos algo si nos tocara”. También habían viajado Silvia y Silvana, empleadas de una administración de loterías de Murcia, que contaban que habían vendido “mucho, a última hora” y traían ‘Confetti de la suerte’ hecho con décimos, para celebrar si daban algún premio.
También tenía mucha curiosidad Feli, venida desde Burgos, que decía que le había gustado “muchísimo” el salón. Cerca, tres amigos de Soria, Galicia y Asturias traían una lista para comprobar si alguno de los premios era el suyo.
Entre los que repetían se encontraban varias personas de Madrid que llevaban varios años asistiendo al sorteo. Era el caso de Justo José, que aseguraba llevar “quince años” viniendo. O de Maribel, de Madrid que explicaba que “hay mucha diferencia a verlo en la televisión a estar aquí en directo, es más emocionante”, Victoria, también de Madrid estaba de acuerdo. También de la capital venía Carolina, una asistente que nos decía que le “impactaba la gran cantidad de medios de comunicación” que había y pensaba que los niños debían estar “bastante nerviosos”. Las madrileñas Pilar y Rocío contaban que “imaginaba más grande el salón”.
Todos ellos repitieron la misma palabra, “ilusión”. Una palabra que define a la perfección lo que se vivió en el sorteo de Navidad 2009. Muchas historias anónimas que año tras año llenan de ilusión el salón de loterías esperando que los niños canten su número, pero sobre todo con ganas de disfrutar de una gran tradición.