
La exposición del año estará en el museo madrileño hasta el 25 de septiembre.
Desde su inauguración, el pasado 27 de junio, la exposición de Antonio López se ha convertido en la muestra estrella del verano y en una de las más importantes del año. Los cuadros de Antonio López son pinceladas de realidad, escenas fotográficas que en lugar de salir a través del objetivo de una cámara han pasado por las manos del artista y por el detalle único que caracteriza al creador de Tomelloso.
La retrospectiva, que puede verse en el madrileño Museo Thyssen-Bornemisza hasta el 25 de septiembre, es un recorrido autobiográfico por la obra de Antonio López, donde se aprecia no sólo la evolución de su trayectoria sino pinceladas de su vida. Así, las 130 obras expuestas reflejan la mirada del artista, que ha sido el encargado de la selección y montaje de la muestra.
La exposición, que cuenta con la colaboración de Loterías, es una oportunidad única de apreciar la magnífica obra del artista manchego. Las largas colas que se forman en el museo madrileño desde la inauguración son la mejor muestra de que estamos ante una oportunidad única, un verdadero regalo para los sentidos. Y es que el artista, meticuloso en su trabajo, busca captar cada uno de los detalles que representa en su obra, por eso retoca, modifica o medita cada una de sus piezas.
A lo largo del recorrido por las diferentes salas, se puede apreciar el contraste entre las obras antiguas y las más modernas, comprobando la intensa evolución del artista manchego. La muestra no sigue un orden cronológico lo que permite fijarse más en los detalles, en la estrecha relación que guardan las distintas obras de Antonio López a lo largo de su carrera. La pintura, el dibujo y la escultura comparten el espacio, y la ciudad, el árbol y la figura humana definen la retrospectiva. Antonio López, una exposición única.
